ESPERANZA VERSUS PENSAMIENTO ANHELADO

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Cuando nadie nos ha explicado la diferencia entre esperanza versus el pensamiento anhelado, tendemos a caer en una trampa dolorosa para el alma.

La esperanza está basada en la fe, Hebreos 11:1 dice:  la fe es la certeza de lo que se espera, la esperanza de lo que no se ve.  Es decir, Dios tuvo que darle una palabra que sustente su esperanza.  De lo contrario estaría incubando un pensamiento anhelado, una trampa para su propia alma.

El pensamiento anhelado se basa en esperar, ejemplo: yo espero que Dios haya escuchado mi oración, yo espero que esto o aquello suceda,  espero que esté en la voluntad de Dios que se haga.   Es una actitud pasiva, esperar sin tener una seguridad. Esperar basados en nada.

Tener esperanza es ilusionarnos con la palabra que Dios nos da, imaginarnos ya montados en esa pelicula, vivirla, sentir como si ya lo hubieramos obtenido. Porque tener fe, significa afirmar la palabra de Dios con mis acciones hasta que lo prometido suceda.

Hay otra cosa importante, si usted ora por la bendición del día y termina su oración diciendo o pensando que espera que esto suceda, acaba de anular su oración.  Debe actuar con esperanza.  Le doy un ejemplo para que comprenda mejor lo que le trato de decir:

Suponga que usted va a hacer una comida y le falta un ingrediente, llama a la casa de su madre para que le traiga el ingrediente faltante, a lo que ella le contesta, Claro que si. Voy en camino.

Usted no se sienta a esperar que el ingrediente faltante llegue para comenzar a cocinar. Usted simplemente comienza a cocinar con la esperanza de que el ingrediente faltante viene en camino. Usted confía en su madre y sabe que viene en camino.

La falta de fe radica en no saber a quién se le está pidiendo. La confianza en el rey del universo hará que no anhele ni espere sino que camine confiado y esperanzado. Su respuesta llegará.

Pero recuerde, aprenda a diferenciar su voluntad de la voluntad de Dios. muévase de acuerdo  a la palabra que él le dió. Si usted aún no sabe discernir una palabra dada por Dios puede ser presa fácil del enemigo, el cual quiere desviar su camino y mantenerlo en la desesperanza, anhelando lo inalcanzable, para que al final termine renegando contra Dios.

Seamos entendidos en esto. Lo que Dios dice se cumple. Numeros 23:19 dice: si Dios lo dijo, Él lo hará. Si Él lo prometió, Él lo ejecutará.

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