UN SOLO LUGAR DÓNDE ADORAR

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Desde marzo 11 de 2017,  Dios ha estado hablándome sobre el Diezmo, en el artículo anterior lo relacionó con la pureza y en esta ocasión me amplio la revelación pero esta vez relacionándolo  con el lugar donde lo debo ofrecer. Les comparto lo que entendí.

Deuteronomio 26:1 »Cuando hayas entrado en la tierra que el Señor tu Dios te da como herencia, y tomes posesión de ella y te establezcas allí,  tomarás de las primicias de todo lo que produzca la tierra que el Señor tu Dios te da, y las pondrás en una canasta. Luego irás al lugar donde el Señor tu Dios haya decidido habitar.

¿Dónde ha decidido habitar?  Si ya no está en templos sino que los templos somos nosotros, ¿a dónde debemos ir a preguntar dónde dejar nuestros diezmos?  

Nuestra conexión con Dios esta en nuestro corazón, si aprendemos a escucharlo Él nos dirigirá, si aprendemos a adorarlo en espíritu y en verdad, entenderemos que solo hay un lugar de adoración, y este no es una persona, ni es un lugar físico.  Es un espíritu, es el espíritu santo que vive en mi.

Lo que dice aquí claramente cuando menciona que debo poner en una canasta esas primicias. Algunos entienden literalmente ponerlo en una canasta, pero la verdad va más allá de eso.  La canasta significa poner ese fruto de mi cosecha a disposición de Dios, luego de ofrecerselo debo preguntarle que hacer con él.

Por otra parte, es un acto de adoración ofrecerle a Él primero el fruto de nuestra cosecha. Esto se une con lo que dije en el artículo anterior. Muchos lo hacen al revés, pagan primero sus deudas y luego van a Dios con lo que les sobra.

Ahora, hablando del tema de la adoración.  ¿Porqué el pueblo de Dios solo podía adorar en un solo lugar?  contrastemos Deuteronomio 26:1,2 con Deuteronomio 12:5 sino que irán y lo buscarán en el lugar donde, de entre todas las tribus de ustedes, él decida habitar.

Para tener un poco de contexto, los cananeos, un pueblo vecino, idolatra, adoraba a sus dioses en donde ellos se manifestaran, es decir, si ellos veían una gran manifestación de poder por parte de sus dioses en algún lugar específico, iban y entregaban sus ofrendas en ese lugar.   Y a Dios le preocupaba que su pueblo tuviera estas mismas costumbres, y por esta razón les ordenó adorarlo en un solo lugar, por eso escogió el santuario y más adelante el templo.  Un solo lugar para corresponder a un solo Dios.

Luego vi en 2 de reyes 18:22 lo siguiente: Y, si ustedes me dicen: ‘Nosotros confiamos en el Señor, nuestro Dios’, ¿no se trata acaso, Ezequías, del Dios cuyos altares y santuarios paganos tú mismo quitaste, diciéndoles a Judá y a Jerusalén: ‘Deben adorar solamente ante este altar en Jerusalén’?”

Traducción: si confiamos en Dios, no deberíamos entonces adorarlo donde nos dijo que debÍamos hacerlo. ¿Cuál es el altar ahora?  ¿No somos nosotros mismos su templo?, ¿no vive Él en nosotros? ¿No le decimos a todos que ya no hay tal templo físico para adorar? Preguntemonos porqué estamos entregando diezmos sin ir antes al altar a preguntarle a él a dónde debemos llevarlo.

¿No es acaso un acto de adoración preguntarle a él primero?

Escuchen, el pueblo de Dios lo ha adorado, pero lentamente hemos desviado nuestro corazón sin darnos cuenta, hemos levantado ídolos en ese lugar de adoración, y mecánicamente hemos ofrendado y diezmado donde creemos que Dios se manifiesta, ¿no es esto algo similar a lo que hacían los Cananeos?

Entendamos bien esta diferencia. El pueblo de Dios puede orar en cualquier parte, pero solo puede ofrecer sacrificios en un solo lugar. No nos equivoquemos en esto.

Ahora, analicemos lo que se nos dice en 2 de reyes 12:3  Sin embargo, no se quitaron los altares paganos, sino que el pueblo continuó ofreciendo sacrificios y quemando incienso en ellos.

Aunque ahora estemos muy contentos pensando que hemos derrumbando el templo pagano en nuestro corazón. Los altares son algo distinto, y siguen estando presentes aún en esta época pues los consideramos esenciales para lograr prosperidad.    Aunque se hubiera lanzado una reforma y destruyeran los símbolos externos de la religiosidad, como por ejemplo no adorar en templos físicos, nuestra idolatría ha continuado en nuestros corazones, hemos levantado altares para personas y allí llevamos nuestros sacrificios y por consecuencia, es allí a donde llevamos nuestros diezmos y ofrendas.

¿Como podemos entregar a Dios un diezmo o un aofrenda que lo desagrade?

1 cronicas 16:39 Al sacerdote Sadoc y a sus hermanos sacerdotes los encargó del santuario del Señor, que está en la cumbre de Gabaón.

Gabaon significa una cumbre o ciudad en la cumbre, y fue un lugar muy importante a lo largo de toda la historia de israel y era considerado un lugar de adoración.

En este lugar Salomón recibió un sueño por parte de Dios. Este lugar fue centro de adoración hasta que Salomón terminó de construir el templo.

Una vez terminado este templo, los lugares como Gabaon fueron considerados paganos, así antes hubieran estado consagrados a Dios. ¿porqué?  Porque una vez construido el templo, solo había un lugar de adoración que crearía unidad, porque así evitarían que se infiltrara cualquier clase de paganismo, y finalmente, porque así no se le quitaría valor a la gloria y la majestad de Dios.

¿Cómo relacionamos esto con la actualidad?.  Qué se dijo luego de la muerte y resurrección de Jesús en  Hechos 17:24  El Dios que hizo el mundo y todo lo que en él hay, puesto que es Señor del cielo y de la tierra, no mora en templos hechos por manos de hombres

1 corintios 3:16 ¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros?
Antes de la venida de Jesús, habían muchos lugares para hacer sacrificios,  ahora que el templo está terminado en nosotros, solo debemos ir a un lugar.  El lugar al que debemos ir primero para no quitarle la gloria y la majestad al único y verdadero Dios.

Conclusión: con esto no quiero decir que no hay que dar diezmo, hay que hacerlo, pero no para los hombres, ni mecánicamente, hay que hacerlo para Dios, y si en verdad estamos comprometidos con Él debemos ir primero a Él y preguntarle a dónde quiere que lo llevemos.

finalmente si no hacemos caso en esto y seguimos actuando mecánicamente, estaremos siendo hipócritas, pues derrumbamos los altares físicos, pero aun en nuestro corazón seguiremos idolatrando personas, líderes  que muestran la manifestación de Dios.   Así lo hacían los Cananeos, ofrendaban y diezmaban a donde  su Dios se manifestara, y esto es lo que Dios quiere evitar.  Pues es así como lentamente le quitamos su gloria y perdemos unidad.

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